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Sharing Academy capitaliza la frustración

La startup Sharing Academy aprovecha las dificultades académicas del estudiantado universitario para crear una red que permite mejorar la formación de los futuros profesionales.

En teoría, una idea innovadora con potencial para convertirse en un emprendimiento es aquella que resuelve un problema y/o necesidad en una audiencia cualquiera que va desde un grupo demográfico específico hasta un país en su totalidad.

En el caso de Sharing Academy, su propuesta es sencilla: siempre habrá en una universidad estudiantes con problemas en algunas materias… y la forma más rápida de recibir ayuda adicional es que alguien que aprobó la misma le explique. Nada más simple.

Quizás lo único sorprendente en Sharing Academy es que esta idea (elemental) no se le había ocurrido a nadie antes.

Puede que está sea la razón por lo cual resultó premiada en el Congreso Móvil Mundial de Barcelona (MWC, por sus siglas en inglés) como la Mejor App de este año.

Pero, ¿cómo se les ocurrió? Según su fundador y CEO, Jordi Llonch Esteve, capitalizaron su experiencia personal.

“Durante mi segunda carrera tuve problemas con una asignatura y me decidí a tomar clases particulares. Pasé más tiempo buscando alguien que pudiera ayudarme que el tiempo que llevo que aprobará el curso”, explicó.

Y esa (frustrante) experiencia se transformó en una investigación, un trabajo de grado y, finalmente, en una startup social- educativa que logró coronar en el evento de mayor prestigio en lo que a celulares se refiere.

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Proyecto de interés social

Llonch Esteve refirió que el proyecto que apenas supera el año de su fundación pudo hacerse realidad gracias al financiamiento público europeo, cuenta con las de 6.000 visitas diarias y actualmente funciona generando clases particulares en 50 de las 83 universidades que funcionan en España.

No obstante, el triunfo en. Barcelona entre otras 16 apps participantes en el MWC ha tenido como consecuencia que estén recibiendo correos con requerimientos de América Latina, así como contactos de grupos de inversionistas que evalúan su modelo de negocios.

“Si bien somos una startups que busca una buena relación precio valor para los estudiantes, profesores y Sharing Academy cómo punto de encuentro, no estamos ganados para la inversión privada pues ese tipo de inversionista espera un alto retorno en poco tiempo y, al final, somos un proyecto educativo. Para nosotros es importante devolver parte del beneficio social que hemos recibido“, explicó el emprendedor.

Considera, sin embargo, mucho más interesantes los contactos provenientes de América Latina que pudiera permitirles la expansión geográfica que, de momento, no puede acometer.

“Estamos concentrados en España y en encontrar fórmulas que nos permitan alcanzar una rentabilidad sustentable en el tiempo”, explicó Jordi Llonch.

Tenga más detalles de la plataforma en el siguiente vídeo:

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