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De Unicornios a “Decacornios” (1/3)

La Escuela de Negocios Wharton responde a la pregunta de por qué vamos de unicornios a startups aún más valiosas y si eso es real.

Vía Universia Knowledge@Wharton

Las valoraciones de las empresas tecnológicas parecen infladas. La valoración de empresas muy ambiciosas en fase pre-OPV como Uber, Airbnb y Snapchat se ha disparado y está por las nubes: US$ 50.000 millones, US$ 24.000 millones y US$ 16.000 millones, respectivamente. Mientras, startups menores y menos conocidas como Zomato (aplicación para la localización de restaurantes), Kabam (desarrolladora de juegos sociales para varios jugadores) y SimpliVity (proveedora de la plataforma de infraestructura Omnicube) también están llegando al nivel extraordinario de los US$ 1.000 millones.

El año pasado, el número de startups de tecnología en fase pre-OPV cuya valoración alcanzó los miles de millones de dólares creció un 150% hasta un total de 38 empresas a nivel mundial, según CB Insights, de Nueva York. En todo el mundo, existen ahora 111 startups privadas en ese nivel. En 2013, eran sólo 25 empresas de ese tipo. Esas cifras elevadas les valieron a esas empresas nuevos apodos: “unicornios” para las startups de más de US$ 1.000 millones y “decacornios” para las empresas cuya cotización supera los US$ 10.000 millones.
¿Hay una burbuja de startups tecnológicas? “Aunque sea difícil llamarla burbuja, hay mucha gente preocupada por el nivel de precios de los activos, lo que incluye inversores de riesgo y empresas de private equity”, dice Christopher Geczy, profesor adjunto de Finanzas y director académico del Proyecto de Gestión de Riqueza de Wharton [Wharton Wealth Management Initiative]. Las valoraciones se están viendo impulsadas por la búsqueda de retornos más elevados en un ambiente de tipos de interés bajos que ha deprimido el rendimiento histórico.

“Muchos inversores están en busca de retornos y de ingresos”, añadió Geczy.

Es posible que el volumen de dinero disponible aumente y que con eso las valoraciones suban aún más. “Una cosa que me preocupa es que el sector de private equity y de capital riesgo crecieron de forma excesiva”, o sea, el montante de capital comprometido con activos, pero cuyo aporte o inversión aún no ha ocurrido, dijo Geczy. Las fuentes de capital incluyen las instituciones, los fondos de deuda soberana y los inversores individuales. “Todos están a la caza de los mismos buenos negocios”, dice él. “No se puede decir que sea algo irracional, pero preocupa”.

En nuestra próxima entrega seguiremos hablando de unicornios: qué tan reales son y si es sano aspirar a ser uno de ellos.

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