Veto a Trump: ¿Qué hay detrás de la demanda de las 128?

La demanda presentada por 128 tecnológicas reveló las fracturas en el sector y los riesgos tras el llamado Veto de Trump para frenar la inmigración.

Vía CIO AMÉRICA LATINA

Tanto en Davos durante el WEF como en la sede de la institución se está tomando por correcta la caracterización que Thomas Friedman hace de dos tipos de personas que parecen dividirse el mundo y que son, entre ellos, irreconciliables: los llamados “gente web” y “gente muro”.

Los primeros son los cosmopolitas millennials que creen en la glocalidad mientras que los segundos son los “pensionados nacionalistas” cuyos votos están cambiando el mundo que hemos conocido desde hace – por lo menos – 20 años: estos son las personas que votaron tanto por el Brexit en Inglaterra cómo los que lo hiceron por Donald Trump para presidencia estadounidense.

La reciente demanda introducida por 128 empresas tecnológicas de esa nación pareciera indicar que el mundo tecnológico es predeciblemente web.

Pero el tema es – más bien – generacional: dentro de esas industrias, el ex CEO de Cisco, John Chambers, inicialmente, aplaudió las propuestas fiscales del presidente electo en sus primeros dias; el de Tesla, Elon Musk, se cuenta entre sus asesores cercanos mientras que el legendario Bill Gates (10 años menor que el magnate electo) llegó a expresar que Trump debía ser tan inspirador como JKF para el pueblo estadounidense.

Más allá del conflicto psicosocial entre estas dos generaciones o el reto político que impone a los líderes globales lo que ambos sectores representan, el veto inmigratorio de Trump es rechazado racionalmente por analistas, líderes empresariales y académicos quienes señalan que medidas como esta desconocen las cadenas de valor que se han construido con la globalización.

Riqueza intangible

Para estos analistas, además, medidas como el veto migratorio son una muestra de que el señor Trump desconoce uno de los patrimonios inmateriales que, en teoría, son parte del gentilicio de los Estados Unidos de Norteamérica: el capital humano proveniente – en gran medida – de la inmigración.

Y no son sólo frases. Las cifras están documentadas: un comunicado del presidente del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), el nacido y formado Venezuela Rafael Reif, detalla algunos de los datos que está medida parece desconocer sobre los extranjeros que, en el caso el MIT, constituyen el:

  • 40% de los profesores
  • 40% de los graduados
  • 10% de los estudiantes.

“Estamos trabajando duro para traer de regreso a miembros de nuestra comunidad, incluidos dos estudiantes que fueron deportados a raíz de la medida presidencial del 27 de enero”, dice una nota compartida por Reif a raíz de la medida presidencial y sus consecuencias calificadas por el académico como “inquietantes”

En esto coincide el consultor financiero y gestor de fondos, Luis Torras, quien fue consultado por el Foro Económico Mundial sobre el tema.

“En mi opinión, hemos de favorecer un sistema de libre circulación de personas, porque nos enriquece a todos, al igual que el libre comercio. Porque hoy seguramente no tendríamos Paypal si el señor Peter Thiel no hubiese podido emigrar a Estados Unidos”, consultor financiero y gestor de fondos, Luis Torras entrevistado por Davos.

Sin fronteras

Como sea, el entusiasmos inicial parece haberse diluido con el veto Trump y ya el director general de Cisco Australia y Nueva Zelanda (una de las zonas más prósperas de la empresa), Ken Boal, recordó que la empresa tiene 72.000 empleados en todo el mundo que tienen que reunirse, regularmente y más de una vez al año, en Estados Unidos.

Desde el Davos se ha advertido que Trump ignora (¿desconoce?) las tendencias mundiales en la industria manufacturera e incluso el presidente de china, Xi Jinping, otrora representante del proteccionismo nacionalista ya ha señalado que las guerras comerciales son rezagos del pasado.

En Microsoft, por su parte, los problemas comenzarían desde la cúspide además de que la empresa advirtió a principios de la semana pasada que las medidas anunciadas desde la presidencia afectarán – seguro – el reclutamiento: factor clave para el I+D.

Google, por su parte, ha establecido un fondo de US$ 2 millones para acciones legales para rechazar estas medidas.

La posición de Apple es un poco más extrema: Cook ya ha declarado que la empresa no existiría sin la inmigración así que la oposición de la empresa es radical.

La intención de repetir el modelo chino de los acuerdos bilaterales podría ser largoy costoso para la administración Trump frente a opciones como las que propone el decano de Wharton y profesor de Gestión de la institución, Geoffrey Garrett, quien apuesta por una alternativa que reinvente el TPP, corrigiendo el fallo de origen que tiene hoy: incluir a China.

De momento, el escenario inmigratorio es sólo un aspecto de la lucha que la “gente web” de las tecnológicas debe enfrentar pues, según IDG tienen – también por delante – estas cinco batallas:

  1. Apoyo federal para la investigación en ciencias ha disminuido y se teme que las “diferencias” del actual gobierno con las denuncias de cambio climático y algunas otras agraven este problema.
  2. China se convierte en el “cisne negro” de la tecnología pues, como recuerda IDC, el 84% de todos los componentes electrónicos del mundo se hacen en Asia y, de eso, un 85% se hacen en China. Una ruptura abierta de las relaciones comerciales entre Estados Unidos y ese país movería las bases de la industria tecnológica mundial.
  3. La sexta economía del mundo, California, apuesta por la energía limpia y la baja de emisiones, contrario a la tesis Trump, lo cual garantiza una tensión de largo aliento entre dos conceptos del mundo, del hombre y de modo de producción.
  4. El cambio climático, como ya hemos visto, es un factor de discordia donde hay mucho dinero en juego, incluyendo el empleo en el sector de la economía solar creció 25% (374.000 trabajadores) el año pasado. Silicon Valley y California son el Hub de esta industria en los Estados Unidos.
  5. Una modificación del estatus migratorio dentro de la visa H-1B, como intentó hacer Clinton en 1998 podría encarecer significativamente el costo del talento altamente calificado que requiere Silicon Valley y mover las condiciones tanto de ese ecosistema (afectando su competitividad) como las condiciones en el mercado global.

Como suele pasar, los costos económicos de los populismos nacionalistas se ven en el mediano y largo plazo. Pero las 128 ya sacaron cuentas más allá del veto Trump. Pronto podrían ser más.

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