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Si quiere emprender, estas barreras asesinan startups (2/2)

Todos los apoyos que reciben los Millennials y otros grupos etarios para emprender no han logrado borrar los riesgos que encara cualquier empresario.

Con información del WEF 

Solemos olvídarlo: el EMPRENDEDOR es un fundador de empresas que aún están en etapa inicial o de consolidación. Ni más ni menos.

De hecho, algunos empresarios prefieren ser llamados así toda la vida por la aventura que el término supone y que explica a los “emprendedores seriales”… que prefieren iniciar proyectos que dirigir empresas ya establecidas y en crecimiento.

Pero las cifras globales no son mejores que las de México o Colombia, donde el promedio de vida de las empresas – en general – no supera los 12 años.

Ahora bien, como más de la mitad de los emprendimientos en cualquiera de nuestros países no supera el primer lustro, preocuparse por la primera década luce en extremo prematuro.

Veamos aquí otras DOS (02) de las razones por las que esto ocurre tanto en América Latina . O del mundo.

3. ¿Qué se sabes de contabilidad e impuestos?

Muchos fundadores descubren (regularmente con horror) que ni un MBA compensa no tener los conocimientos locales de los impuestos fiscales, parafiscales y laborales del país donde se encuentra lo cual puede (suele) disparar sus costos si no se anda con extremo cuidado.

Además, la mayoría no suelen tener un MBA sino conocimiento de un sector específico y, con suerte, destrezas tecnológicas. Listos para ser un fundador de startup… pero no un empresario.

De allí la ventaja de los programas de aceleración e incubación que suelen “aterrizar” estas realidades para que no sean descubiertas de forma incorregible y potencialmente catastróficas para la sobrevivencia y viabilidad del negocio.

Por ello, aunque no nos acerquemos a una incubadora, si queremos emprender debemos tener claros los aspectos claves del desarrollo de un negocio en nuestra localidad, para lo cual hay que acercarse a las dependencias de gobierno federal o estatal y pedir asesoría adecuada.

El veneno más peligroso para el emprendedor es el sentimiento de logro”, afirma con una sabiduría dolorosamente aprendida el fundador de IKEA, Ingvar Kamprad, quien recuerda que no se puede llegar a hacer algo (y pretender que sea exitoso) sin tener un mínimo de conocimiento de todos los temas involucrados y pertinentes.

Por fortuna, la tecnología ayuda y algunas apps basadas en nube nos permiten tener el tema contable en orden – incluyendo las facturas – así como sistemas de ERP que tienen todo lo que nosotros necesitamos saber.

Aunque ahora no tengamos idea de para qué sirven.

El voluntarismo y la pasión son importantes en un emprendedor. Pero vivimos en la llamada Sociedad del Conocimiento: aprender lo más que se pueda de todo lo que pueda cada uno de los días de su vida está lejos de hacerle daño.

Por el contrario, puede hacer la diferencia entre el éxito o el fracaso de su proyecto.

4. Visión empresarial: ¿Ya puso a prueba la suya?

Volvamos al MBA, como bien lo señalaron en su momento Steve Job y Bill Gates, dejaron la universidad porque no les decía cómo tener una auténtica visión de negocios.

Pese a sus logros, ambos se equivocaron tanto en sus carreras que demostraron que esto (la visión empresarial) es un conjunto complejo de habilidades y conocimientos que nos hace daño dar por sentado.

Ser capaces de pasar de la idea al proyecto y, de allí, a una ejecutoria eficiente no es fácil: ser capaces de confrontar nuestras propias creencias y evaluar tanto las debilidades de nuestra idea es un ejercicio duro… pero sano.

Ni hablar de saltar al agua sin saber si estamos solos o cuáles son las fortalezas de nuestros competidores. No importa que nuestra idea o producto sea mejor: si la competencia ya está ahí, tiene ventaja y asumirlo con humildad, constancia, claridad de propósito y hasta humildad puede representar una diferencia de vida o muerte.

Olvidar además que el mundo del emprendimiento es de lento crecimiento y desarrollo, olvidando que llas ganancias (o el comprador millonario) no están detrás de la puerta suele ser una de las sorpresas más grandes que reciben muchos fundadores.

Sí: los emprendedores (y empresarios) millonarios son una rareza estadística. Pero se puede vivir de su trabajo y su proyecto.

Lo importante es que eso lo haga feliz. Lo demás le será dado por añadidura. Pero siempre se puede fracasar.

De hecho, muchos empresarios exitosos (incluyendo Donald Trump) han quebrado más de una vez.

Así que tómelo en serio: el fracaso es una posibilidad real si usted no prevé estas barreras que existen para emprender en cualquier lugar del mundo y que son asesinas PROBADAS de startups.

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