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Errores: 5 cosas que las personas inteligentes aprenden de ellos (1/2)

No importa cuantas previsiones tomemos: los errores van a pasar: Aprender de ellos y transformarlos en conocimiento es un rasgo de los inteligentes.

Con información de Agenda WEF

Uno de los méritos que el mundo reconoce en el enclave innovador de Silicon Valley es que, aunque el fracaso no es un objetivo, tampoco es el fin del mundo.

Allí se aprende de los errores y se sigue. Eso sí: se aprende. Se metabiliza. Se incorpora a nuestro inventario de experiencias como referencia.

Esta conducta es lo que investigadores de Clinical Psychophysiology Lab en la Universidad de Michigan han denominado “mentalidad de crecimiento”.

Quienes la poseen TRANSFORMAN el error conocimiento. Y es que le tememos al error y al fracaso pero el ser humano tiene dos constantes universales: comete errores y muere.

Las personas inteligentes y exitosas no son la excepción: ellos cuentan con la mentalidad de desarrollo y las herramientas emocionales, cognitivas y conductuales para aprender de sus errores.

Decisiones erradas

Y esto es posible porque han internalizado una enseñanza irrebatible de Paulo Coelho: “Cuando se repite un error ya no es un error: es una decisión”.

Veamos entonces algunas “decisiones equivocadas” que debemos identificar y desterrar.

1. Trabajar sin presupuesto

Es como ir a un sitio que no conocemos y no tener mapas o referencias. Seguro no vamos a llegar. La teoría y la experiencia señalan que la “libertad financiera” solo se obtiene cuando hemos aprendido a trabajar bajo esquemas presupuestarios.

El presupuesto (tanto personal como profesional) nos obliga a jerarquizar: a tomar decisiones fundamentadas sobre lo que necesitas como prioridad en un momento determinado.

Las personas inteligentes, al revisar sus facturas una vez las proyectan y deciden en qué seguirán gastando y en que no. Si tomar un latte en la mañana representa 10.000 pesos al año… probablemente resulte menos tentador.

De esta manera, evaluar y planificar nuestras cuentas nos permitirá saber a dónde va el dinero e, inclusive, ahorrar para nunca perder una oportunidad de negocio (o de aprovisionamiento de materiales que necesitamos) por falta de capital.

2. No ver el panorama completo

Querer que todo salga bien y preferir (¿decidir?) evitar ver lo que “conspira” con ese final es el camino más corto al fracaso.

También es el más seguro. El estar enfocados en el trabajo, además, puede reducir nuestra perspectiva y hacer que tropecemos al solo cruzar en la esquina.

Las personas más inteligentes aprenden a fijarse tanto en lo macro como en lo micro. Propóngase nunca dejar de evaluar sus prioridades a diario, sin importar su volumen de tareas. Las prioridades tanto como lo que hace lo mantienen en su ruta a la meta.

Mantener esta disciplina le da la suficiente perspectiva para ajustar sus procesos cuando y en los que sea necesario.

En nuestra próxima entrega seguiremos viendo errores que pueden transformarse – efectivamente – “oportunidades de mejora”.

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