Filósofos apuntan a Silicon Valley, ¿sabe por qué?

Las startups que precisan innovar requieren de un talento que es la especialidad de los filósofos: hacer preguntas difíciles.

Con información del WEF 

Trascendentales. Ontológica, deontológicas y definitivas. Así han sido, son y serán las preguntas que los filósofos se hacen y deben responder.

Por ello, su visión del mundo, de la realidad y de las personas no es “normal”. No puede serlo.

Por mucho tiempo, ese tipo de preguntas ha estado “pasado de moda”. Pero la visión del mundo que genera es el nuevo descubrimiento de Silicon Valley para mantener fresca su capacidad de reinvención permanente.

“Symbolic Systems” es un programa desarrollado por la Universidad de Stanford y muy centrado en la relevancia de la filosofía en ámbitos típicamente tecnológicos.

Este formato de “filosofía práctica” promovido por el filósofo Andrew Taggart tiene como objetivo superar la dinámica de buscar problemas para encontrarle soluciones y sustituir esto con la realización de las preguntas adecuadas. Incómodas y difíciles. Pero adecuadas.

Buscando el Nirvana

La búsqueda de la felicidad estaría tras este movimiento que intenta que Silicon Valley (sus lideres) vean como útiles a corrientes filosóficas como el estoicismo, por ejemplo.

Recordemos que está corriente filosófica clásica trata de definir qué es lo que cuenta para llevar una buena vida y, por lo tanto, puede ayudarnos a establecer las cosas que hacen eso posible.

Para Taggart y otros filósofos que han puesto su mira en Silicon Valley los ingeniero, desarrolladores y emprendedores que se mueven en lo que ya debemos denominar como una cultura deberían repensar su definición de éxito.

“Los estoicos fueron los primeros psicólogos. Ellos se centraban en lo que realmente importaba. Y a eso hay que volver”, destaca que Bill Irvine, quien es profesor de filosofía en la Wright State University y autor de dos libros que abordan las bases del estoicismo.

¿Le parece rebuscado? Tal vez. Pero el programa de Stanford ha egresado emprendedores y directivos de empresas tecnológicas como Marissa Mayer, Mike Krieger, Reid Hoffman o Peter Thiel, entre otras cosas porque permite que puedan enfocarse en lo importante al abordar tanto los problemas del mundo como en sus propias vidas.

Y es que el cambio empieza en cada uno. De ellos y nosotros.

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