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Escuchar, esa habilidad comunicativa tan poco apreciada

Siempre que hablamos de habilidades comunicativas se piensa en esas que son activas pero “escuchar” seguramente es la más valorada por nuestros clientes.

Con información de Agenda WEF 

Después de todo, si hay algo de lo cual los Millennials han logrado convencer al mundo es de que todas las historias merecen ser escuchadas, conocidas y – si es el caso – compartidas. Viralmente, de preferencia.

Pese a esto, algunas personas se sorprenden cuando se les dice escuchar es una una habilidad, una skill. Una competencia.

Hay dos reacciones típicas:

  • “Todos los hacemos” con lo cual se intenta decir no tiene nada de especial.
  • “Eso es fácil”, perdiendo de vista que, también, todos vemos o hablamos sin que eso signifique que no haya quien lo haga mejor que nosotros.

Sin embargo, uno de los rasgos que suelen caracterizar a los gerentes simbólicos de las organizaciones exitosas es que se comunican bien, entre otras cosas, porque son buenos escuchas.

Y, aunque no siempre ocurre naturalmente, es importante que un emprendedor sea un gerente simbólico en su empresa. El más importante, de preferencia.

¿Qué tan difícil puede ser?

Si usted es, más bien, cínico, estará a punto de dejar de leer mientras se dice a si mismo:

“Prrrr. ¡Por dios! ¡Qué tontería! ¿Qué tan difícil es ser buen escucha?”.

Deténgase y piense en buenos:

  • Sacerdotes
  • Investigadores
  • Psicólogos
  • Entrevistadores…

¿Cree que es tan buen escucha como cualquiera de ellos? Perfecto. Siga leyendo.

Aunque sea el dueño / fundador de su empresa, también es un gerente.

Por lo tanto y aunque no le guste, deberá delegar tareas.

También estará en su perfil hacer sugerencias. Y críticas, constructivas de preferencia porque son estas las únicas que generan lealtad en particular y mejoras en el rendimiento del personal, en general.

Doble vía

Del mismo modo, seguramente sus empleados le pedirán consejo, le plantearán problemas y dudas.
Inclusive, algunos de ellos (se espera de los de mayores responsabilidades) le harán sugerencias y hasta críticas que pueden – en ocasiones – ser acaloradas.

Escuchar para mejorar puede transformarlo de un emprendedor cualquiera a uno legendario… aunque sea solo con su gente que siempre valorará que sus ideas hayan sido tenidas en cuenta. A menos, por supuesto, que no les haga el reconocimiento cosa que, por cierto, es mala idea.

Recuerde que en demasiadas ocasiones usted podrá tener diferencias con las sugerencias que recibe y, de seguro, en todas las ocasiones diferirá de las críticas.

No necesita que todos los que estén alrededor piensen como usted. Al contrario: el pensamiento de grupo es arriesgado porque no ve las fallas y puede ser mortal para una startup.

Así que valore a quien lo confronta (respetuosamente) y, respire profundo. Escuchar a veces duele.

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