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Molinos Agro capitaliza tecnología en harina de soja

Cuando la empresa Molinos Agro incorpora tecnología de punta en su producción de harina de soja marca lo que debe ser el AgroTech en LatAm.

Vía MIT Technology Review 

Aunque cuando se habla de “innovación” nuestra mente suele llevarnos a quienes han inventado cosas únicas que a nadie se le ocurrieron antes, lo cierto es que encontrar la forma de hacer algo mejor también es innovación.

Visto así tiene completo sentido que mucha de la innovación que veamos en las Tecnolatinas sea para resolver problemas propias tanto de nuestra región como otras zonas del mundo en desarrollo.

Del otro lado, tiene sentido que una región que ha sido fundamental en la producción de materias primas y alimentos pueda aprovechar la tecnología para mejorar la productividad de cultivos y productos agroindustriales.

Y es bueno ver que eso es, justamente, lo que está pasando.

De acuerdo a los datos estadísticos de la ONU para la Alimentación y la Agricultura, la producción mundial de soja es de más de 300 millones de toneladas anuales.

El cultivo bandera

Argentina es el tercer país productor del mundo, por detrás de EEUU y Brasil.

Uno de los principales usos de este cultivo es la producción de harina, principalmente para incorporarla en piensos para ganado.

Para que la harina de soja pueda ser comercializada, primero debe certificarse como libre de salmonela y micotoxinas.

Francisco Colombatti (32) ha desarrollado un tratamiento microbiológico que impide el crecimiento tanto la bacteria como de los hongos productores de las micotoxinas.

Gracias a este avance, Colombatti se ha convertido en uno de los ganadores de Innovadores menores de 35 Argentina y Uruguay 2016 de MIT Technology Review en español.

“El tratamiento consiste en fumigar la harina con una mezcla de seis cepas de bacterias no patogénicas. Para realizar la aspersión también ha sido necesario desarrollar una tecnología específica”, explica el joven biotecnólogo argentino.

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En la actualidad, Molinos Agro – la empresa para la que trabaja – emplea este tratamiento en las 3.000.000 de toneladas de harina que producen anualmente, pero también están abriendo negocio licenciando el tratamiento a otros productores.

Actualmente, el único tratamiento que existe para la harina de soja es la aplicación de mezclas de ácidos orgánicos de cadena corta.

Estas mezclas son costosas, tóxicas, de difícil aplicación, volátiles y corrosivas“, explica Colombatti.

Por el contrario, el producto desarrollado por el biotecnólogo argentino es de fácil aplicación e inocuo para la salud humana.

“Además, no es volátil ni corrosivo y ejerce un efecto protector sobre la harina durante más de 90 días”, afirmó para completar la descripción.

Agregar y conservar valor

Los inconvenientes del método tradicional limitan el uso de las harinas.

De otro lado y para reducir costos, el innovador argentino explica que es práctica habitual que sólo se fumiguen las últimas toneladas de cada cargamento en los buques de exportación, pues es de donde se tomarán las muestras en la inspección.

“El principal perjudicado es el ganadero, el cual corre el riesgo de sufrir pérdidas económicas provocadas por un brote de salmonela entre su cabaña”, advierte.

Para el director del Polo Tecnológico de Pando (Uruguay), Fernando Amestoy, miembro del jurado de Innovadores menores de 35 Argentina y Uruguay 2016, Colombatti “presenta gran mérito innovador”. Amestoy valora el trabajo del joven argentino, cuyo impacto trascenderá al beneficio de su empresa al abordar “problemas relevantes para el sector productivo“.

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