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Developer’s Kit coloca la impresión 3D más cerca de ser masiva

El desarrollo en torno a Developer’s Kit puede hacer de la impresión 3D una herramienta para revolucionar los procesos de fabricación.

Vía MIT Technology Review

Cuando vemos que una nueva tecnología o Tecnología Emergente (TE) pasa de ser una tendencia a un estándar podemos tener la impresión de que “esa” moda salió de la nada.

La realidad es justo lo contrario: suele ser años de estudio, investigación, desarrollo, ajuste y adecuación lo que logran esto. Aunque no lo parezca.

Aunque en otra área, si ha visto “La La Land” puede entender a lo que nos referimos: aunque son historias de éxito no significa que fueron fáciles. O sin costo. En el caso del éxito, tampoco hay almuerzos gratis.

Volviendo a la consolidación de un tecnología, a veces las más prometedoras encuentran muchos más escollos de los que parecía en principio.

La impresión 3D es un ejemplo excelente de esto: aunque en sus albores parecía que la tecnología estaba preparada para revolucionar la fabricación mundial, el tiempo ha demostrado que la mayor parte de su potencial está aún por explotarse.

¿Por qué? Porque este tipo de dispositivo funciona bastante bien para trabajar en materiales de plástico, pero producir componentes de otro tipo – como los de metal – es una labor compleja y cara que sólo está al alcance de las grandes empresas.

Innovadores y pioneros

Así que no es de extrañar que haya investigadores por todo el mundo intentando conseguir que la impresión 3D sea  más versátil. Y accesible.

Uno de ellos es Juan Carlos Noguera (30), responsable de Diseño de Producto en Voxel8.

A través de esta compañía (que en 2015 ocupó el puesto número 17 de nuestra selección anual de Las 50 Empresas más Inteligentes) Noguera lideró la producción de la primera impresora 3D multilateral del mundo.

Poco después, participó en el diseño de otro modelo capaz de imprimir equipos complejos con circuitos en su interior.

Su trayectoria en el ámbito de la impresión 3D ha convertido a este joven en uno de los ganadores de Innovadores menores de 35 Latinoamérica 2017 de MIT Technology Review en español.

La impresora para circuitos integrados se llama Developer’s Kit y permite imprimir en distintos materiales, incluyendo la tinta conductora, uno de los productos estrella de la empresa.

El principio de todo

Es esta tinta la que da lugar a la impresión de circuitos, los cuales favorecen la creación de dispositivos complejos, por ejemplo, un reloj completamente funcional en menos de una hora y/o un dron teledirigido.

Noguera afirma con orgullo:

“Tuve la responsabilidad de diseñar no solo el producto físico sino también su usabilidad, creando el software que utilizaban las personas para diseñar a través de la interfaz”.

El joven diseñador señala que, a pesar de que había otros investigadores que sabían acerca de la tinta conductiva, la mayoría lo veían solo como una costosa máquina de investigación.

“En cambio nosotros lo imaginamos como una herramienta más accesible, encima del escritorio de un ingeniero o diseñador y que permitiera prototipar algo sin necesidad del ensamblaje”, explicó.

El dispositivo de Noguera abre un sinfín de posibilidades para crear prototipos funcionales a un costo muy reducido y desde cualquier lugar del mundo.

Bueno, bonito y barato

El costo del Developer’s Kit ronda los US$ 9.000 (7.500 euros), equiparable a las impresoras 3D que sólo pueden trabajar con un material.

Y su tamaño es mucho más pequeño que el de los equipos actuales destinados a la fabricación de prototipos (prototipadora CMC) cuyos precios oscilan entre los US$ 50.000 y los US$ 70.000 (entre 40.000 euros y 60.000 euros, respectivamente).

Aunque el proyecto se encuentra en fase beta, con 200 impresoras fabricadas la compañía ya está trabajando con clientes (centros universitarios y empresas) para acabar de mejorar el producto y producirlo a gran escala.

La idea es desarrollar versiones más veloces y eficientes, para su uso industrial y tal vez doméstico.

Actualmente, Noguera sigue ligado al proyecto desde Guatemala, donde busca fomentar el tejido innovador del país, mientras espera que la impresora pueda servir de impulso para crear nuevos centros de innovación y producción, independientes de los tradicionales, en  países en desarrollo.

Visión social y global

Las inquietudes de este innovador y su curiosidad van más allá del propio diseño industrial. En sus propias palabras:

“La curiosidad es para mí la herramienta número 1, lo que me mueve es saber cómo puedo hacer algo mejor”.

En el pasado, Noguera ha explorado ámbitos dispares como el diseño de instrumentos musicales y de sillas de ruedas, así como otros aparatos de movilidad, de alta resistencia, bajo costo y fáciles de reparar.

Estos productos, además de granjearle diversos premios, le han permitido perfeccionar su gran capacidad para:

  • Hacerse con la sensibilidad del usuario.
  • Ser capaz de adaptar la máquina a lo que persona necesita.
  • Y hacer nuevos contactos.

Fue uno de ellos quien más adelante le presentaría a la fundadora de Voxel8, Jennifer Lewis.

“Gracias a esta trayectoria, Noguera ha sido capaz de crear una tecnología que abre una miríada de posibilidades para la impresión 3D y contribuye a hacerla más revolucionaria“, afirma el profesor de Telecomunicaciones en la Universidad Europea de Madrid (España), Víctor Padrón.

Para este miembro del jurado de los premios Innovadores menores de 35 Latinoamérica, la democratización de la más avanzada tecnología de impresión 3D puede tener un gran impacto social a largo plazo.

Por su parte, el cofundador de MakerMex y ACELAB Automatización y también miembro del jurado de los premios, Juan Carlos Orozco, destaca que:

“Esta es una implementación de primera clase de una tecnología que facilita la innovación, pues permite el rápido prototipado de nuevas invenciones o productos”.

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